¡Proletarios de Europa y el mundo, uníos!
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Lenguaje y clases sociales. No existe, no ha existido nunca, igualdad en la posesión del idioma. Es un derecho que las sociedades habrán de conquistar con la extensión de la enseñanza y de la cultura. Hoy, “hablar bien” y “escribir bien” son cosas que se sienten como privilegio de las clases sociales superiores; las menos favorecidas, que les disputan otros privilegios (en general, los del bienestar físico), suelen cederles este sin reivindicarlo también.
A veces se protesta contra el hecho de “hablar bien” y “escribir bien” (considerando ambas cosas como rasgos burgueses), hablando y escribiendo mal adrede, y afirmando así la libertad de todas las clases sociales para expresarse como quieran. Todo esto resultaría intrascendente (como llevar corbata o no llevarla), si el idioma no tuviera una importancia decisiva para algo fundamental: para la invención, adquisición y transmisión de conocimientos. Estas actividades, sin las cuales las naciones mueren o se hacen dependientes de otras, no pueden reservarse para una clase social determinada. Porque son responsabilidad de todos los ciudadanos, y en especial de aquellos a quienes les es posible cursar estudios en la Universidad.
Fernando Lázaro, Vicente Tusón, “Curso de Lengua y Literatura” (1982). _ [Volver.]
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